Dos plantas terminadas en el poniente de Mérida. Entras, y ya está: pisos puestos, baños listos, llave en mano.
Hay zonas de Mérida donde comprar significa apostar a que algún día lleguen los servicios. Ciudad Caucel no es una de ellas: el fraccionamiento ya está poblado, con calles trazadas, transporte y vida de barrio.
A la vuelta hay escuelas, campo deportivo y clínica del IMSS. Lo que hace que una casa se sienta casa desde la primera semana, no desde el tercer año.
Dos plantas, cada una con su oficio. La de abajo se abre en un solo tiro —sala, comedor y cocina sin muros que estorben— y termina en un ventanal corredizo que da al patio. La de arriba guarda las recámaras, lejos del ruido de la visita.
Noventa y un metros bien repartidos rinden más que ciento veinte mal pensados.
Los interiores se muestran con muebles ilustrativos, como en un render. La casa se entrega sin muebles y sin equipar; la arquitectura, los acabados y las vistas son los reales.
Se construyeron a la par y están terminadas las tres. Cambia la orientación y lo que ves desde la ventana; el precio y la distribución, no. Si te decides, la que elijas se entrega ahora.
Te abrimos la casa sin prisa, resolvemos lo del crédito y, si es la tuya, seguimos desde ahí. Sin insistir.
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